19 November
Esta tarde me guardaba una sorpresa. Pan y chocolate. Hacía años que no me encontraba cortando con ese cuidado especial los cuadraditos de la tableta. Me recordé a mi mismo en un sillón mucho más grande que yo, del que colgaban mis piernas, con un trozo de pan en una mano y la tableta en la otra, midiendo lo que comía de una mano y otra, para no llegar al final y que sólo me quedase pan. Veía Barrio Sésamo...
¡cómo cambia la vida!