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26 January AcampadaPues con la que está cayendo los amiguetes nos vamos de acampada. Pasaremos el finde más el lunes en algún punto entre Cardeña, Pozoblanco y Fuencaliente. Probablemente estará nevado, nos lloverá y pasaremos más frío que pelando pingüinos. Llevamos carnaca de sobra (solomillos, presa, un costillar de cochino y ternerita para un superestofado campero) y 240 latas de cerveza (somos 6 bebedores, no os creáis) y algo de pan, creo. No hay cobertura así que si alguien necesita algo urgente que camine hacia el punto 38º 15´475´´ / 04º 22´878´´ aprox.
A la vuelta cuelgo alguna fotillo.
Y yo sigo a lo mío... macho, macho man... mucho macho, mucho macho man... 25 January Predicciones...A ver como llego hasta la idea que tengo en el cajón E-1.23-K16...
... corrían los primeros años de la década de los cuarenta en EE.UU. cuando la mujer se incorporó de forma masiva al sistema productivo. Sólo otro país lo había hecho, Alemania, y ambos por igual motivo, los hombre estaban en el frente. Las fábricas, los talleres, las universidades... todos los ambitos importantes de la sociedad eran cubiertos por mujeres. Cuando acabó la guerra volvieron los novios, maridos, hijos... y algo había cambiado. Se inició el Plan Marshall, lo que duplicó la demanda de trabajo, lo que unido a la falta de 500.000 soldados muertos entre Asia y Europa, permitió a la mujer seguir disfrutando de la libertad recien adquirida. Nacía la primera sociedad moderna, hogares con dos trabajadores, y con la mujer capacitada para decidir en igualdad de condiciones. Recomiendo ver La costilla de Adán, estupendo reflejo de aquella época. Supongo que en España comenzamos a finales de los setenta nuestro tránsito en este sentido (como en todo realmente). EE.UU. duplica su PIB (riqueza) en 20 años; energía barata, políticas keinesianas y produción por debajo de la demanda por la reconstrucción de Europa. Se produce el choque generacional, padres y abuelos habían vivido épocas muy duras, dos guerras (más corea), la depresión del veintinueve... y los nuevos jóvenes tenían todo lo que podían desear la alcance de la mano. Nacen el tunning, las ONGs, el movimiento hippy... lo que aquí serían finales de los noventa. Poco después la Woodstock, la crisis del petróleo y Vietnan. La década de los setenta fue una época de ajustes. Llegan los ochenta, crecen las desigualdades, ricos más ricos, pobres más pobres. En ese momento me da la impresión que estamos. En los noventa nos llegaban visiones de allí con detectores de metales en los institutos, American History X... y mis amigos y yo nos partíamos el culo riéndonos de los estúpidos yankis...
Lo de Alcorcon lo teníamos que haber visto venir... y lo peor, es que va a ir a más, somos unos putos inútiles.
23 January VolumenComo en todo en esta vida, el volumen es importante. Os invito a que subais el volumen de vuestra máquina al máximo y os dejeis invadir por la energía de esta canción, dejándola bajito no dice mucho.
14 January El orgullo de tener hermana...Esclavos de la palabra (Basado en hechos reales)
Me llamo R, tengo 28 años, soy andaluza. Digo de dónde soy porque lo que voy a relatar no tiene sentido (o sí) si no explico mis orígenes. No sabía como camuflar este relato y darle aspecto novelero y de ficción para que cualquiera pueda leerlo sin sufrir yo las represalias, así que he optado por hacer de tripas corazón y ¡ala! Lo que tenga que ser será. Vivo en Barcelona desde hace ya cinco meses. He venido a esta ciudad con la intención de completar mis estudios con un master relacionado con la realización de eventos artísticos, exposiciones, etc. Cuando acabe el master me gustaría volver a Andalucía para poner en práctica lo que he aprendido, y últimamente estoy aprendiendo mucho… Como el master se imparte tres días en semana y sólo por las tardes, he buscado un trabajo compatible por las mañanas. Encontré uno que ofrece una ETT para azafata de información y atención al público en los museos; servicios educativos que se le llama a esto. En la entrevista me preguntaron a qué más me dedicaba en Barcelona; yo les expliqué lo del master. Al estar relacionado con el mundo del arte, no vieron inconveniente en escogerme para el trabajo que a decir verdad me gusta, aunque pagan muy poco (no llega a 5 € la hora) pero es tranquilo, puedo estar en contacto con el mundo museístico y me permite tener la cabeza despejada. El sueño de mi vida: una hora la paso leyendo (bendita sea Venus) y otra caminando - si nadie me requiere - mientras reflexiono filosóficamente qué coño hago yo en Barcelona. En este momento atiendo a los visitantes en un museo - llamémosle X - que hay por el centro, lo digo así para no entrar en detalles. La exposición que se exhibe ahora trata de la obra de un artista ya fallecido al que llamaremos X también, como al museo, para economizar en letras. Pues bien, aquí viene la anécdota. Una semana antes de Navidad o Nadal, como dicen aquí, vino a la exposición el señor O, el hijo pequeño del homenajeado señor X. Yo acababa de abrir la sala de abajo. Entró, me preguntó algo y le dije que no sabía contestarle porque no le había entendido. Me había hablado en un catalán superior[*] del que no fui capaz de entender nada. Claro, no lo he dicho, pero no hablo apenas catalán, tan sólo cinco o seis frases que me he aprendido de memoria en el museo porque la mayoría de visitantes vienen a preguntar lo mismo: si pueden hacer fotos, dónde está el baño, dónde pueden dejar sus pertenencias, dónde está la salida, por qué han de guardar el boleto y a qué hora salgo (hay más de un desesperado que intenta ligar así… y a veces funciona) además de las breves frases de cortesía como buenos días, hasta luego, gracias, etc. Como iba diciendo, le comenté al señor O que no le había entendido. Éste, en un catalán menos superior me dijo – con toda la vehemencia que un humano es capaz de forrar una frase - que él hablaba la lengua de la tierra. “Qué coincidencia”- pensé yo, y le contesté que me parecía muy bien pero que no le había pedido que hablara en otra lengua, sino que me lo repitiera, por favor. Este señor se puso mucho más serio y volvió a repetirme la pregunta más despacio; sólo quería saber si había venido mucha gente hoy (al menos eso es lo que yo entendí), a lo cual contesté que aun no había entrado nadie puesto que eran las 11 y abríamos a las 11. “¿Y el resto de días?”- dijo en castellano con un impermeable de impaciencia, supongo que porque eso era lo que me preguntó desde el principio y yo no acerté a entender. A mí es que si no me hablan de amor, no me entero de nada… “El resto de días ha venido bastante gente” – le contesté sin perder la sonrisa, porque la sonrisa es muy importante en esta clase de conflictos comunicativos. Pues bien, una semana más tarde, una persona competente de las oficinas del museo X informó a la ETT para la que trabajo – llamémosla Y – que el señor O, hijo de X, había puesto una queja porque alguna de las personas que trabajamos en salas le habíamos hablado en castellano. ¡Obviamente fui yo! Me sentí como si hubiera cometido un delito por expresarme en el idioma que mejor conozco y que sé a ciencia cierta que los catalanes conocen, puesto que se estudia en el colegio, tanto o más que inglés o francés (idiomas que también hablo, debo añadir). Me entraron náuseas y supe cómo podía haberse sentido una judía en 1945 en la Alemania de Hitler. La persona que atendió a la queja en la ETT a la que llamamos Y, una chica muy amable a la que llamaremos A por ser amable, dijo que si esa persona volvía a encontrar al señor O, se disculpara y alegara que había sido un lapsus. ¿Cómo se dirá eso?, me pregunto yo, que apenas hablo catalán y ahora (gracias a este señor O) tengo menos ganas que nunca, no sé si me entienden. Al día siguiente llamé a la oficina de la ETT a la que llamamos Y. La misma chica A de antes, ya digo que muy amable, con A también, me dijo que no tenía que disculparme con ellos. Por supuesto, yo le dije que no llamaba para disculparme, sino para decirles que si el señor O había puesto una queja, yo quería poner otra contra él, por cómo me hizo sentir. Y ahora, dejen los catalanoparlantes que me explique: Cataluña, (lo escribo con ñ por la misma razón que no escribo London), sea un país o no, es geográficamente muy pequeño. La “lengua” catalana sólo se habla en Cataluña y Baleares. Da la casualidad de que desde que he llegado a Barcelona estoy aprendiendo portugués. Portugal también es un país pequeño, sin embargo su idioma se habla además en Brasil (un país enorme) y en algunos de África. El castellano se habla en infinidad de sitios. Recuerdo haber ido a N.Y. y no necesitar una palabra de inglés, porque al parecer muchos neoyorkinos aprenden español en el colegio. Eso sin contar la infinidad de hispanohablantes latinoamericanos que hay en EEUU. Estuve unos meses en Francia y no me sentí tan extranjera como me han hecho sentir en Barcelona. Sólo me quedan 7 meses para largarme de aquí, con lo cual, si aprendiera catalán, no volvería a practicarlo en la vida. Habrá quién dirá: “¿Y tú que sabes? La vida da muchas vueltas y bla, bla, bla…” créanme; lo sé. Al principio, sí que quería aprender catalán, saber idiomas para comunicarse con todo el mundo es bonito. Pero la verdad es que este tipo de gente que piensa como el señor O me quita las ganas. Ya ni siquiera me apetece usar las seis frases que me sé en el museo. No sé el porqué de esta paranoia catalana. En Holanda, otro país pequeño, todo el mundo habla inglés y no por eso dejan de ser holandeses. En Portugal, el impuesto que en Cataluña, y repito que es un país muy pequeño, se gastan en el doblaje de películas al catalán, lo invierten en otra cosa. Tal vez ese dinero podría invertirse en la vivienda, que aquí el precio anda por las nubes, y por la que la gente hace campañas de protesta bajo lemas como “no tendrás una casa en la puta vida”, o qué se yo, en otros menesteres, como el mantenimiento del barrio Gótico, que se está convirtiendo en el meadero de la ciudad, en lugar de perder el tiempo pidiendo los apellidos en el trabajo para ver si eres catalán, de fuera, charnego o cataluzo (palabras con las que despectivamente los catalanes llaman a otros catalanes cuyos padres no son catalanes). Después de llamar al trabajo me dijeron que al saber que yo estudiaba aquí daban por hecho mi relación con la lengua catalana. Y yo, a mis 28 años, no necesito mentir, tengo mucha dignidad (y una beca en el bolsillo que me permite mandar el trabajo a tomar viento fresco del Pirineo). Les contesté que estudio en una escuela privada catalana que ofrece el master en castellano. Casi todos los profesores y ponentes son catalanes, pero eso no quita que el master cueste 5000 eurazos y que la mayoría de los alumnos somos de fuera. Si el master fuera en catalán habría menos de la mitad de la mitad de la mitad de los alumnos con los que cuenta ahora. Así pues, una andaluza viene a pagar un alquiler astronómico a Cataluña, a invertir un riñón de euros a cambio de unas nociones culturales para que el señor O la trate como a un ser inferior sólo por no hablar su lengua. Pero, ¡coño! Si estoy levantando Barcelona como quien dice. Sospecho, y que H.G. Wells me perdone por ser tan sospechosa como él, que si Cataluña no hubiera tenido una lengua, se la habría inventado…¡Por el amor de bush!
- ¡Blasfema!- me acaba de gritar un lector.
Creo que después de esto no volverán a contratarme, (me siento como el equipo A, con A de amable). Sin embargo, espero que alguien me comprenda. He de decir también, que no todo el mundo aquí es así, hay gente muy linda, como digo yo. Pero el clima político no facilita en absoluto las cosas. He oído decir que muchos catalanes quieren un pasaporte catalán (hay que joderse…). Qué pena, yo no quiero ningún pasaporte. Ojalá se pudiera entrar en cualquier sitio sin él… Yo creía que la identidad consistía en otra cosa, aunque también creía que no se podía ser nacionalista y de izquierdas al mismo tiempo. Creía que la palabra servía para comunicarse, no para distinguirse. Pero ya ven mi ignorancia, ni siquiera hablo catalán, así que somos esclavos de la palabra.
Escrito por una andaluza de 28 años. [*] Pequeño guiño al francés superior de Margaritte Durás del que habla Enrique Vila-Matas en París no se acaba nunca. 11 January Se abre la armería A mi amigo y compañero de trabajo, J.T.M. le acaban de hacer una felonía. Después de un año de duros servicios, de noches sin dormir, de quebrarse la cabeza hasta dar con los códigos adecuados para las situaciones alpha, bravo y charli, nuestro jefe se la juega en el último momento, (sí querido jefe tocapelotas, se que lees esto, yo mismo te dije que lo abría). Se lo han dejado claro. Hace casi un año se lo dijeron, igualmente de forma deleznable, que pasaba con carácter forzoso a cubrir una vacante creada por la marcha obligada al extranjero de otro compañero. Le doraron la píldora, sólo será un año, le dijeron, luego volverás a tu rutina y con tus compañeros de siempre. Mentira. Ahora le dicen que no es posible, que por diversas reestructuraciones de personal no podrá volver a su antiguo puesto, que si quiere abandonar el actual al cumplir su año forzoso irá destinado a otro tipo de funciones, administrativas principalmente. No quiere seguir, no le gusta este trabajo, y no puede estar enjaulado. Pero es un buen trabajador y mejor persona, hará lo que le digan, es su deber.
Esto no puede ser. Hay que luchar. Esto no esta bien, no lo puedo admitir y si tengo que perder mi puesto privilegiado pues lo pierdo, pero el rumbo de las cosas debe cambiar.
Me siento como un pastel redondo al que un día le ofrecieron ser cuadrado y lo rechazó. Pero un día vino un listillo, que le dijo, ¿te importa que deje un poco de merengue por aquí?, no claro, le dije. Vino otro día, con la misma historia. Deja el merengue pero que sea la última vez. Hoy ha venido con la cantinela... NO QUIERO SER UN PUTO PASTEL CUADRADO.
Así que he ido al sótano, he levantado la trampilla llena de polvo y he bajado al cuarto donde se guardan los últimos recursos. Y ahora, acabo de abrir la armería, y estoy decidiendo que armas llevaré a la guerra.... 08 January MúsicaMás madera, más madera...
Lo que suena (y sonará durante un tiempo) es energía.
Mi amigo Monti sin Y de Bistol se examina a finales de este mes, el 24 o así. Prehistoria, creo. Me parece fantástico, ha sido capaz de morder el tiempo y sorverle un poco de su jugo a la vida. A ver si aguanta el esfuerzo. El quizá no lo sabe, pero su vida ya ha empezado a cambiar.
La ACAMPADA está al caer como quien dice y ya casi no pienso en otra cosa. Qué ganas tengo. Este año además todos nos pediremos el lunes y la alargaremos, 3 días sin electricidad, sólo comer, beber y hablar.
Después del atentado de la T-4 me ha venido una idea a la cabeza. No sé si me produce, pena o pánico. Pues es que al ver las imágenes parece como si todo eso fuera como de otra época, sí, todo eso de matar gente, con lo fenomenal que estamos con los colegas tomando una cañas, eso de pringarse en movidas de ese tipo, parece como de años 80.
Por otra parte, si de matar estamos hablando, me parece más de hoy hacerlo por diversión, para vencer el aburrimiento, quemar ancianos vagabundos, llevar a la derrota del alma a un compañero de clase...
La gente sigue matando, la diferencia son las razones...
Esta casita la imagino para mí... Islas Feroe. 04 January Los Reyes Magos¿qué me traerán?
¿he sido bueno?
Creo que sí.
No he pensado (bueno sí, pero no más de 5 segundos) en los exterminios del sur de Sudán, o en de dónde ha sacado el ¿gobierno? de Etiopía MIG 21 y 23, en los asesinados en Costa de Marfil para que el Colacao y el Nestquit sean más baratos, que España sea el principal proveedor de munición del Africa subsahariana...
Como he sido bueno quiero:
un disco duro portatil de 200 gigas o así.
una ampliación de la ran, para llegar a los 2 gigas
...
lo de pedir por el cambio climático, el hambre en el mundo y tal... por pedir... ¿que puedo hacer yo?
¿qué puedo hacer yo?
parece ser que las nuevas generaciones lo tienen claro...
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